Reflexión Cristiana por Mery Bracho. Dios es mi cardiólogo espiritual

Cuando vamos al cardiólogo para que nos examine, él usa su estetoscopio para escuchar el corazón, lo coloca en varios lugares, siente las pulsaciones.

El doctor nos toma la presión arterial, nos hace preguntas y además en algunos casos nos toma un electrocardiograma, colocando esos cables que con terminales frías, se pegan al pecho, para saber cómo está funcionando en realidad nuestro corazón.

Los latidos del corazón se alteran si estamos apurados, o preocupados o por algunas razones médicas. Hoy vamos a reflexionar sobre lo que hace nuestro cardiólogo espiritual: Dios.
Dios es mi cardiólogo espiritual:
Me examina, se toma su tiempo y me mira completamente, examina mis sentimientos, mis intenciones, mis pensamientos, mis afectos, mis debilidades, mi vulnerabilidad, mis fortalezas.
Luego me da la prescripción:

En lo que nota que lo estoy haciendo bien, me dice que lo continúe haciendo y si nota que me estoy desviando me guía por el buen camino.
También es tu cardiólogo espiritual. ¡Dios te bendice!

Dios te examina, no para culparte y dejarte peor que antes sino que Él te examina para amarte en ese momento en el que estás, con su amor te hace ver que aunque falles tienes a quien recurrir.

Necesitarás tomar unas correcciones para volver al buen camino, es como la prescripción, te dará la frecuencia con la que lo debes hacer serán los momentos de obediencia tomando de la quietud de su presencia, preguntándole a él cómo seguirás, qué hacer en cada situación.

Es bueno saber todas estas cosas para seguir en el buen camino.

Sobre todas las cosas Dios quiere que lo escuches cuando te habla, que lo entiendas, que revises su Palabra y la apliques a tu corazón porque la verdad de su Palabra te hará libre y dará completa sanidad a tu corazón.

El Señor te conoce, no hay forma de esconderle nada porque él lo sabe todo.

Pero aunque pienses en otra cosa y creas que está para acusarte y rechazarte luego, no es así, Él quiere tener comunión contigo.

No hay ninguna persona que te conozca como te conoce Dios.

Si lees todo el capítulo 139 de Salmos te darás cuenta de que te conoce aún cuando crees que estás en la más terrible oscuridad.

También dice que los pensamientos acerca de ti son incontables.

Vive hoy bajo la cobertura de su amor y no bajo la culpa que no te deja avanzar en la vida.

Dios te bendiga y te ayude a ver todo el bien que Dios quiere hacerte como tu cardiólogo espiritual, quiere sanarte, quiere ayudarte a correr mejor la carrera de la vida.


Ánimo, sigue adelante. Tú puedes.


Lee el Salmo 139:1, 23 y 24.
Señor, tú me examinas, tú me conoces...

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.

Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.